Instalar un cargador de coche eléctrico en casa cuesta, de forma orientativa, entre 650 y 2.700 € incluyendo el wallbox y la instalación, aunque el precio final depende de varios factores. El equipo (el punto de recarga o wallbox) ronda los 350-1.200 € y la instalación los 300-1.500 €, según la distancia al cuadro eléctrico y la complejidad. En esta guía desglosamos cada partida, los factores que encarecen o abaratan el presupuesto y cómo la deducción del IRPF vigente en 2026 reduce el coste real de tu cargador en casa.
Desglose del precio: equipo más instalación
El coste de instalar un cargador en casa se divide en dos grandes partidas. La primera es el equipo (el wallbox), que según sus prestaciones cuesta orientativamente entre 350 y 1.200 €: los modelos básicos de carga vinculada parten de la gama baja, mientras que los wallbox conectados con app, medición de consumo, equilibrado dinámico o carga solar se sitúan en la parte alta.
La segunda partida es la mano de obra y el material de la instalación, que suele costar entre 300 y 1.500 €. Aquí entran el cableado desde el cuadro hasta la plaza, las protecciones eléctricas exigidas por la ITC-BT-52, las canalizaciones, la mano de obra del instalador autorizado y la tramitación del boletín o certificado de la instalación.
Sumando ambas, una instalación doméstica típica se mueve en una horquilla de 650 a 2.700 €. La mayoría de viviendas unifamiliares con la plaza cerca del cuadro se sitúan en la parte media-baja, mientras que las instalaciones con tiradas largas o complicaciones se acercan a la parte alta.
- ✓Equipo (wallbox): 350-1.200 € según prestaciones.
- ✓Instalación (material + mano de obra): 300-1.500 € según distancia y complejidad.
- ✓Total orientativo: 650-2.700 €.
- ✓Boletín/certificado de instalación: habitualmente incluido en el presupuesto del instalador.
Qué factores hacen variar el precio
El factor que más influye en el coste de la instalación es la distancia entre el cuadro eléctrico y la plaza de aparcamiento. Cada metro de cable y de canalización suma material y mano de obra, por lo que una plaza junto al contador es mucho más barata que una situada en el otro extremo del garaje o en una planta distinta. Las tiradas largas pueden requerir además una sección de cable mayor.
También influye el tipo de suministro: una instalación monofásica (7,4 kW) suele ser más sencilla y económica que una trifásica (11-22 kW), que puede requerir más material. La necesidad de obra civil (rozas, perforaciones, bandejas), el tipo de garaje (unifamiliar o comunitario) y las protecciones adicionales completan los factores que mueven el presupuesto.
En un garaje comunitario, además, hay que considerar la canalización principal que recorre el garaje y la comunicación a la comunidad, lo que puede encarecer ligeramente la instalación frente a una vivienda unifamiliar, aunque la Ley de Propiedad Horizontal facilita el trámite con una simple comunicación.
- ✓Distancia del cuadro a la plaza (el factor que más encarece).
- ✓Monofásico (7,4 kW) frente a trifásico (11-22 kW).
- ✓Necesidad de obra civil: rozas, canalizaciones, perforaciones.
- ✓Garaje unifamiliar o comunitario.
- ✓Prestaciones del wallbox elegido y accesorios (peana, protecciones extra).
Qué incluye una instalación bien hecha
Un presupuesto completo y profesional no es solo colgar el wallbox en la pared. Incluye el estudio previo de la instalación, el dimensionado del cable y las protecciones según la potencia, el cableado desde el cuadro hasta el punto de recarga, las protecciones eléctricas específicas que exige la ITC-BT-52 (magnetotérmico, diferencial con detección de corriente continua), la fijación y conexión del equipo y su puesta en marcha y configuración.
Igual de importante es la documentación: la instalación de un punto de recarga debe legalizarse con su boletín o certificado de instalación eléctrica (CIE), emitido por el instalador autorizado y, cuando procede, registrado ante la administración. Esta documentación es además la base para aplicar la deducción del IRPF y para cualquier comprobación futura.
Desconfía de presupuestos sospechosamente bajos que no incluyan protecciones adecuadas o el boletín: una instalación que no cumple la normativa es un riesgo para la seguridad y puede dar problemas con el seguro o la legalización.
La deducción del IRPF reduce el coste en 2026
En 2026, la principal ayuda para abaratar la instalación de un cargador en casa es la deducción del IRPF, prorrogada para este ejercicio. Permite deducir hasta el 15 % de las cantidades satisfechas por la instalación del punto de recarga, sobre una base máxima establecida en la normativa, siempre que el pago se realice por medios que permitan su trazabilidad (no en efectivo).
A diferencia del Plan MOVES III —que finalizó el 31 de diciembre de 2025 y ya no admite nuevas solicitudes—, la deducción del IRPF no compite por presupuesto ni está sujeta a convocatoria: se aplica directamente en la declaración de la renta del ejercicio correspondiente si cumples los requisitos. Esto simplifica mucho la tramitación frente a las antiguas subvenciones.
Para aplicarla, conserva todas las facturas, los justificantes de pago y el certificado del instalador. Algunas comunidades autónomas pueden además publicar convocatorias propias en 2026, sujetas a disponibilidad presupuestaria, que conviene consultar en el momento de instalar.
¿Compensa la inversión? Amortización y ahorro
Más allá del desembolso inicial, instalar un cargador en casa es una inversión que se amortiza con el ahorro frente a la carga rápida pública y al combustible. Cargar en casa en horas valle tiene un coste por kWh muy inferior al de un cargador público, y el coste por kilómetro de un eléctrico cargado en casa es una fracción del de un coche de gasolina o diésel.
Con un uso medio, el ahorro anual frente a un coche de combustión equivalente puede sumar varios cientos de euros al año, además del ahorro frente a depender de la carga rápida pública. Si se suma la deducción del IRPF, el periodo de amortización de la instalación se acorta de forma notable.
A esto se añade la comodidad de salir cada mañana con la batería al nivel deseado, sin desvíos a cargadores ni esperas. Por eso, para cualquier propietario de plaza de garaje, el wallbox doméstico es la mejor inversión para disfrutar del coche eléctrico al mínimo coste.
Cómo conseguir un presupuesto ajustado
Para obtener el mejor precio, lo ideal es solicitar un presupuesto a un instalador autorizado que visite (o evalúe con fotos y datos) tu garaje, mida la distancia al cuadro y valore la potencia contratada. Así el presupuesto reflejará el coste real de tu caso y evitarás sorpresas. Un buen instalador te asesorará sobre la potencia adecuada (7,4 u 11 kW), el modelo de wallbox y las funciones que realmente necesitas.
Conviene aportar datos como la potencia contratada, el tipo de suministro (monofásico o trifásico), la distancia aproximada del cuadro a la plaza y el modelo de coche, para que el dimensionado sea correcto. Si tienes placas solares, indícalo para valorar un wallbox con carga de excedentes.
Compara presupuestos asegurándote de que todos incluyen las protecciones de la ITC-BT-52 y el boletín, no solo el equipo. Un presupuesto algo más alto pero completo y con garantía suele salir más rentable que uno barato que deje fuera elementos esenciales.
Preguntas frecuentes
Referencias y fuentes oficiales
Información a verificar en las fuentes oficiales (ayudas e importes sujetos a convocatoria).
- IDAE — Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía
- MITECO / MITERD — Ministerio para la Transición Ecológica
- BOE — Boletín Oficial del Estado
- Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión — ITC-BT-52 (BOE)
- Agencia Tributaria — Deducción por instalación de puntos de recarga (IRPF)
- IDAE — Movilidad eléctrica




