El cargador de coche eléctrico para oficinas es una de las instalaciones B2B con mayor retorno percibido por los empleados y mejor ratio coste-beneficio para el propietario o gestor del edificio. La jornada laboral estándar de 8 horas es la ventana de recarga perfecta: mientras el trabajador desempeña sus funciones, su vehículo eléctrico carga lentamente a baja potencia, sin coste de tiempo y al precio de la tarifa eléctrica del edificio. Instalar puntos de recarga en el parking de oficinas ya no es un lujo: es un requisito normativo para muchos edificios, un argumento de retención de talento y una palanca de certificación BREEAM o LEED que incrementa el valor del inmueble.
La jornada de 8 horas como ventana de recarga perfecta para oficinas
A diferencia de un parking de rotación o un supermercado, donde la estancia del cliente es de 30 a 90 minutos, el empleado de una oficina permanece aparcado durante toda su jornada laboral: habitualmente entre 7 y 9 horas. Esta circunstancia hace que la potencia requerida en cada punto de recarga sea muy baja: con un wallbox de 7,4 kW monofásico y conector Tipo 2, un vehículo eléctrico moderno con batería de 60-80 kWh puede cargarse completamente de manera cómoda durante esa ventana. Esto significa que no se necesita potencia de carga alta, y eso reduce significativamente el coste de la instalación y el impacto en la demanda eléctrica del edificio.
Incluso con puntos de 11 kW trifásico —que ya es generoso para una jornada estándar— la carga está completa en apenas 4-6 horas, lo que deja margen de sobra para turnos de mañana y tarde. Potencias superiores a 22 kW trifásico en el parking de oficinas suelen ser un sobredimensionado innecesario que incrementa el coste de la instalación sin aportar valor real al empleado, salvo en casos muy concretos de vehículos con alta rotación o de ejecutivos con jornadas muy cortas.
La clave de una instalación bien diseñada en un edificio de oficinas es maximizar el número de puntos disponibles dentro de la potencia contratada existente. Para ello, la gestión dinámica de carga y el SPL (Sistema de Protección de la Línea) son herramientas imprescindibles: permiten instalar muchos puntos de baja potencia repartiendo la carga de forma inteligente a lo largo del día, sin picos que disparen la factura eléctrica ni que requieran ampliar el contrato de suministro.
Muchos puntos de recarga sin ampliar la acometida del edificio de oficinas
El principal obstáculo técnico que frenan los gestores de edificios de oficinas a la hora de instalar puntos de recarga es el temor a tener que ampliar la acometida eléctrica, un trámite costoso, lento y que puede implicar coordinación con la distribuidora y obras en zonas comunes. La buena noticia es que, con una instalación bien diseñada según la ITC-BT-52 y con gestión dinámica de carga, este trámite es en la mayoría de los casos innecesario.
El SPL (Sistema de Protección de la Línea), contemplado expresamente en la ITC-BT-52, permite dimensionar la instalación de recarga con un factor de simultaneidad de 0,3 en lugar de 1,0. En términos prácticos: si un edificio de oficinas quiere instalar 20 puntos de 7,4 kW, la potencia teórica máxima sería 148 kW. Con el factor SPL de 0,3, la instalación se dimensiona para 44 kW de demanda real simultánea, un incremento perfectamente asumible en la mayoría de edificios comerciales sin modificar la acometida.
La gestión dinámica de carga completa esta solución: el sistema controla en tiempo real la potencia total consumida por el bloque de cargadores y, si se aproxima al límite configurado, reduce automáticamente la velocidad de carga de los puntos con menor prioridad (los vehículos con más batería, por ejemplo, tienen prioridad más baja). El resultado es que todos los vehículos reciben energía dentro de la ventana disponible, sin que ningún empleado llegue a su jornada con el coche sin cargar y sin que el edificio supere el límite contratado.
Retención de talento y ventaja competitiva como empleador
El mercado laboral en perfiles cualificados es altamente competitivo, y los beneficios sociales no monetarios desempeñan un papel creciente en la decisión de aceptar o mantener un empleo. Disponer de un punto de recarga de coche eléctrico en el parking de la empresa es hoy uno de los beneficios más valorados por empleados con vehículo eléctrico, ya que elimina la principal fricción de la movilidad eléctrica: el tiempo de recarga. Si el coche carga mientras se trabaja, la eléctrica es la opción más cómoda posible.
Desde el punto de vista fiscal, la recarga proporcionada por la empresa al empleado en las instalaciones propias durante la jornada laboral puede quedar exenta de tributación como retribución en especie, siempre que se cumplan los requisitos de la normativa fiscal vigente. Esto convierte el beneficio en especialmente eficiente: el empleado percibe un ahorro real en sus gastos de movilidad, y la empresa lo ofrece sin coste adicional en cotizaciones sociales. Es difícil encontrar otro beneficio social con esa ecuación de valor.
En entornos de oficinas multiinquilino (parques empresariales, edificios de oficinas compartidos), la disponibilidad de puntos de recarga se está convirtiendo en un criterio de selección al renovar o suscribir contratos de alquiler. Las empresas que buscan oficinas para sus equipos valoran activamente la presencia de infraestructura de recarga, y los propietarios o gestores de edificios que ofrecen este servicio tienen una ventaja clara en la negociación de arrendamientos y en la reducción de la rotación de inquilinos.
Certificaciones BREEAM y LEED: los puntos de recarga suman en el edificio
Las certificaciones de edificio sostenible más reconocidas internacionalmente, BREEAM (Building Research Establishment Environmental Assessment Method) y LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), contemplan explícitamente la infraestructura de recarga de vehículos eléctricos como un crédito dentro de sus categorías de transporte y movilidad sostenible. Instalar puntos de recarga en el parking puede contribuir a elevar la puntuación del edificio y, en algunos casos, a superar el umbral para pasar de un nivel de certificación a otro.
Más allá de la certificación en sí, la movilidad sostenible es un componente creciente de los criterios ESG de los fondos y los fondos inmobiliarios que invierten en activos terciarios. Un edificio de oficinas con infraestructura de recarga consolidada, gestionada y medida atrae un perfil de inversor y de inquilino más comprometido con los objetivos de descarbonización, lo que se traduce en condiciones de financiación más favorables y en mejor valoración en tasaciones con criterios de sostenibilidad.
La infraestructura de recarga también contribuye a la calificación energética del edificio y a su posicionamiento en el mercado de oficinas de alta eficiencia, donde la demanda supera claramente a la oferta en las principales ciudades españolas. En un contexto en el que los alquileres de oficinas prime siguen bajo presión, disponer de certificación BREEAM Muy Bueno o LEED Gold con infraestructura de recarga incluida es un diferenciador que se refleja directamente en el precio por metro cuadrado y en la ocupación del edificio.
Cómo repercutir el coste a cada empleado o inquilino con medición individual
En un edificio de oficinas con varios empleados o varios inquilinos, la pregunta inevitable es quién paga la electricidad de la recarga. La respuesta técnica es sencilla: los sistemas modernos de gestión de carga con medición individual por punto —basados en contadores en el propio wallbox o en el cuadro dedicado— registran exactamente los kWh consumidos por cada sesión, usuario y vehículo. Esta medición es la base para cualquier modelo de repercusión de costes.
Para empleados de una misma empresa, los modelos habituales son tres: la empresa asume el coste íntegramente como beneficio social (exento de IRPF dentro de los límites legales), el empleado paga su consumo real mediante descuento en nómina, o se establece un modelo de retribución flexible en el que el empleado elige cuánto quiere dedicar a la recarga dentro de su paquete retributivo. Los sistemas de gestión de carga compatibles con OCPP generan los informes de imputación necesarios para cualquiera de estos modelos.
En edificios multiinquilino, la repercusión al inquilino puede hacerse mediante factura mensual basada en los kWh medidos, con un margen de servicio acordado en el contrato de arrendamiento. Algunos gestores de edificios optan por delegar la explotación del servicio de recarga a un operador (CPO) que asume la facturación a los usuarios finales a cambio de un canon al propietario del edificio. Esta modalidad externaliza la complejidad administrativa y puede convertir la infraestructura de recarga en una fuente de ingresos adicional para el propietario.
- ✓Medición individual por punto o por usuario (RFID, app o PIN)
- ✓Repercusión exacta en nómina o mediante factura al inquilino
- ✓Modelo de retribución flexible para empleados
- ✓Explotación por operador externo (CPO) con canon al propietario
Normativa y dotación mínima obligatoria en edificios de oficinas
La normativa española es clara respecto a los edificios de oficinas: aquellos con aparcamiento de más de 20 plazas deben contar con al menos un punto de recarga por cada 40 plazas, según el RD 1053/2014 y la transposición de la Directiva EPBD (HE-6 del CTE). Para edificios de nueva construcción o sometidos a reforma importante con más de 10 plazas, la exigencia incluye también la preinstalación (canalizaciones) para el 20% de las plazas y un punto operativo por cada 40 plazas. Si tu edificio supera estos umbrales y aún no tiene los puntos instalados, la situación es de incumplimiento activo.
Toda instalación de cargadores de coche eléctrico en un edificio de oficinas debe cumplir la ITC-BT-52, que establece los esquemas de instalación colectivos adecuados para parkings con múltiples usuarios. El esquema colectivo incluye un cuadro de mando y protección dedicado a la recarga, separado del cuadro general del edificio, con protecciones por línea y por punto, medición individual y, si se aplica la gestión dinámica, integración del SPL. La legalización mediante boletín eléctrico ante la delegación de industria de la comunidad autónoma es obligatoria y es la garantía legal de que la instalación es correcta.
Si el parking del edificio de oficinas dispone de plazas de acceso público (visitantes, clientes) y se cobra por la recarga a esas plazas, entra en aplicación el Reglamento AFIR: los puntos de 50 kW o más deben ofrecer pago con tarjeta bancaria o contactless sin necesidad de app ni suscripción previa. Para parking de uso exclusivo de empleados e inquilinos, esta obligación no aplica, lo que simplifica considerablemente la operativa.
Proceso de instalación y presupuesto orientativo para oficinas
El proceso de instalación de puntos de recarga en un edificio de oficinas comienza con una visita técnica de diagnóstico: el equipo evalúa la potencia disponible en el cuadro eléctrico, la distribución del parking, las distancias entre el cuadro y las plazas candidatas, y el estado de las canalizaciones existentes. Con esta información, se elabora un proyecto de instalación conforme a la ITC-BT-52, que incluye el esquema colectivo adecuado, el dimensionado del SPL y la propuesta de ubicación de cada punto.
El coste orientativo de un wallbox de 7,4 kW con conector Tipo 2 para oficinas oscila entre 350 y 800 € de equipo, dependiendo de las funcionalidades (básico, con RFID, con pantalla, con conectividad OCPP integrada). La instalación eléctrica por punto —cableado desde el cuadro dedicado, canalizaciones, protecciones y conexión al wallbox— varía entre 300 y 1.000 € según la distancia y la complejidad del garaje. Para instalaciones de 10 o más puntos, los costes de proyecto, cuadro dedicado y obra civil se reparten, reduciendo el coste unitario total.
Una vez ejecutada la instalación, el proceso finaliza con la legalización ante industria, la configuración del sistema de gestión de carga y la formación al responsable del edificio o del servicio de facilities. El plazo habitual desde la firma del presupuesto hasta la puesta en marcha es de 4 a 6 semanas para instalaciones de hasta 20 puntos. En edificios en proceso de certificación BREEAM o LEED, coordinamos la documentación necesaria para acreditar la infraestructura de recarga ante el organismo certificador.
Preguntas frecuentes
Referencias y fuentes oficiales
Información a verificar en las fuentes oficiales (ayudas e importes sujetos a convocatoria).
- IDAE — Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía
- MITECO / MITERD — Ministerio para la Transición Ecológica
- BOE — Boletín Oficial del Estado
- BOE — RD 1053/2014 (ITC-BT-52)
- Ministerio de Transportes — Dotación mínima de recarga en edificaciones
- IDAE — MOVES Flotas Plus
- SIMON — Guía ITC-BT-52 y SPL



