El punto de recarga en polígonos industriales es una infraestructura radicalmente distinta a la de un parking de oficinas o un garaje de comunidad. Las flotas logísticas, las furgonetas de reparto de última milla y los camiones eléctricos que operan desde naves industriales tienen necesidades de potencia, velocidad de carga y robustez que solo se satisfacen con una planificación técnica específica. Instalar un cargador de coche eléctrico en un polígono industrial implica estudiar la acometida y el transformador, elegir entre carga AC y DC según el tipo de vehículo y ciclo de operación, y en muchos casos diseñar un hub compartido de recarga que sirva a varias empresas de la misma parcela o polígono.
Las necesidades de recarga en un polígono industrial son únicas
Los polígonos industriales concentran una diversidad de vehículos y ciclos de operación que no existe en ningún otro entorno: desde turismos de directivos que aparcan durante 8 horas, hasta furgonetas de reparto con múltiples salidas diarias, pasando por camiones eléctricos de distribución regional que necesitan recargar en menos de una hora para respetar los tiempos de entrega. Esta diversidad de perfiles hace que el dimensionado de la infraestructura de recarga en polígono sea el ejercicio técnico más complejo del sector.
La demanda de potencia en un polígono industrial puede ser órdenes de magnitud superior a la de cualquier otro vertical. Un camión eléctrico pesado (categoría N3) puede tener una batería de 400-500 kWh; para recargarlo en 2-3 horas se necesita un punto DC de al menos 200-360 kW. Si una nave logística opera con cinco de estos camiones, la demanda simultánea de recarga puede superar el megavatio, lo que exige una acometida de media tensión y un transformador de potencia dedicado o compartido con la actividad productiva de la nave.
Antes de elegir equipos y potencias, es imprescindible realizar un estudio de viabilidad de la acometida eléctrica: revisar la potencia contratada actual, la capacidad del transformador existente, la distancia desde el centro de transformación hasta las zonas de carga y el estado de la red de baja tensión de la nave. Este estudio previo es el que determina qué puede hacerse con la infraestructura existente y qué ampliaciones son necesarias, evitando sorpresas en mitad de la obra.
Estudio de acometida y transformador: el primer paso antes de instalar
En polígonos industriales con flotas logísticas y vehículos de alta potencia, el cuello de botella no suele estar en los cargadores sino en la infraestructura eléctrica de la nave. Muchas instalaciones industriales tienen transformadores dimensionados para la actividad productiva (maquinaria, líneas de fabricación, sistemas de climatización industrial) y no tienen margen para absorber la demanda adicional de una flota eléctrica numerosa. Identificar este punto de partida es el primer paso del proyecto.
La ampliación del transformador o la contratación de una nueva acometida de media tensión es un trámite que involucra a la empresa distribuidora y que puede llevar entre 3 y 12 meses según la complejidad y la zona geográfica. Por este motivo, recomendamos iniciar el estudio de viabilidad eléctrica con antelación suficiente respecto al inicio de la operación de los primeros vehículos eléctricos de la flota, para que la infraestructura esté disponible cuando los vehículos lleguen.
En instalaciones donde la potencia disponible es limitada y la ampliación del transformador no es inmediata, la solución puede ser un sistema de gestión de energía que integre la recarga con el resto de los consumos de la nave. Tecnologías como el almacenamiento en batería estacionaria (BESS) permiten acumular energía en horas de baja demanda productiva y liberarla durante los picos de recarga, actuando como un amortiguador que evita superar los límites de la acometida existente. Esta combinación de almacenamiento más gestión de potencia puede diferir la inversión en ampliación del transformador varios años.
Cargadores DC de alta potencia para vehículos de reparto y camiones eléctricos
Para vehículos de reparto de última milla (furgonetas eléctricas categoría N1 con baterías de 60-100 kWh) que hacen múltiples rutas diarias y tienen ventanas de recarga de 1-2 horas entre turnos, el cargador DC semirápido de 30-60 kW es la solución adecuada: aporta entre 80 y 120 km de autonomía en 30-45 minutos y tiene un coste de equipo de entre 12.000 y 25.000 €. Varios puntos de esta potencia en la zona de carga de la nave pueden atender a una flota de 10-20 furgonetas con rotación alta.
Para camiones eléctricos medianos (categoría N2, como los utilizados en distribución regional con baterías de 150-250 kWh), se requieren puntos DC de 100-150 kW que permitan cargar el 80% de la batería en aproximadamente una hora. El coste de estos equipos oscila entre 25.000 y 50.000 €, y su instalación exige una línea de baja tensión dedicada desde el cuadro principal o un suministro de media tensión propio. Para camiones pesados eléctricos (N3, baterías de 400-600 kWh) con necesidad de recarga ultrarrápida, los puntos DC deben superar los 200 kW y pueden llegar a los 360 kW en las instalaciones más avanzadas, con costes de equipo de 50.000 a 80.000 € y más, además de la infraestructura eléctrica necesaria.
El conector para vehículos eléctricos ligeros y furgonetas en corriente continua es el CCS2 (Combo 2), también compatible con el conector Tipo 2 en corriente alterna. Para camiones eléctricos, el CCS2 está siendo adoptado progresivamente, aunque algunos modelos de camiones eléctricos utilizan conectores propietarios de alta potencia que deben verificarse con el fabricante antes de definir los equipos. En cualquier caso, todos los cargadores DC que instalamos son compatibles con el estándar OCPP para garantizar la gestión centralizada y la integración con el software de gestión de flota.
Hub compartido de recarga: una solución para todo el polígono industrial
En polígonos industriales con varias empresas en la misma parcela o en parcelas adyacentes, la solución más eficiente económicamente suele ser el hub compartido de recarga: una infraestructura centralizada de alta potencia con varios puntos DC y AC, gestionada por un operador (CPO) que factura a cada empresa o usuario según su consumo real. Este modelo reparte los costes fijos de la acometida, el transformador y la instalación entre varios usuarios, reduciendo drásticamente el coste por punto y por kWh para cada empresa participante.
El hub compartido puede operar en modalidad de acceso privado (solo para las empresas del polígono con acceso por RFID o app) o como punto de acceso semipúblico, accesible también a transportistas de paso o a flotas de terceros que necesiten cargar en el área. Si se opta por el acceso público con cobro a terceros, entra en juego el Reglamento AFIR: los puntos de 50 kW o más deben ofrecer pago con tarjeta bancaria o contactless sin necesidad de suscripción previa, con precios transparentes por kWh y reportes dinámicos al sistema estatal de datos de recarga. Esta apertura, además, puede convertir el hub en una fuente de ingresos adicional para las empresas promotoras.
El modelo de negocio del hub compartido puede estructurarse de varias formas: cofinanciación por las empresas usuarias y explotación compartida; cesión a un operador externo que asume la inversión a cambio de un contrato de suministro exclusivo durante varios años; o construcción por el propietario del parque industrial y oferta como servicio incluido en el alquiler de parcelas. En los tres casos, el programa MOVES Flotas Plus puede cofinanciar la instalación de recarga si alguna de las empresas usuarias tiene flota eléctrica elegible.
Recarga AC para flotas ligeras y empleados en el polígono
No toda la recarga en un polígono industrial tiene que ser de alta potencia. Los turismos eléctricos de directivos, comerciales o técnicos que aparcan durante la jornada laboral son perfectamente atendidos por wallbox AC de 7,4 o 11 kW con conector Tipo 2. Estas plazas de recarga para empleados se instalan en la zona de aparcamiento de personal, separada de la zona de carga de la flota logística, y funcionan según los mismos principios de la recarga en sede de empresa: jornada de 8 horas, baja potencia, gestión dinámica para no saturar el cuadro.
La normativa ITC-BT-52 obliga a usar esquemas de instalación colectivos cuando hay varios puntos de recarga, con cuadro dedicado, protecciones por línea y medición individual. Si la instalación de empleados y la de flota logística coexisten en el mismo polígono, es necesario separar los circuitos para que el sistema de gestión de carga pueda asignar prioridades y potencia de forma diferenciada: la flota logística, con ventanas de carga más estrictas y necesidades operativas más críticas, tiene prioridad sobre la recarga de empleados.
Para la recarga de furgonetas eléctricas de menor tamaño (N1 ligeras, como las usadas para servicios técnicos o reparto de proximidad), los wallbox AC de 22 kW trifásico suelen ser la solución más equilibrada: son más baratos y fáciles de instalar que los DC, y aportan suficiente velocidad de carga para ventanas de 2-3 horas entre turnos. El coste de equipo de un wallbox de 22 kW oscila entre 800 y 1.500 €, y la instalación eléctrica por punto puede rondar los 500-1.200 € dependiendo de la complejidad.
- ✓Turismos y comerciales: wallbox AC 7,4-11 kW en zona de empleados
- ✓Furgonetas N1 con doble turno: wallbox AC 22 kW trifásico
- ✓Furgonetas de reparto urgente: DC 30-60 kW en zona de carga de flota
- ✓Camiones N2 de distribución regional: DC 100-150 kW con línea dedicada
- ✓Camiones pesados N3: DC 200-360 kW con acometida de media tensión
Ayudas 2026 para polígonos: MOVES Flotas Plus y MOVES Corredores
El Plan MOVES III terminó el 31 de diciembre de 2025 sin admitir nuevas solicitudes en 2026. Para los polígonos industriales, el programa de referencia es el MOVES Flotas Plus (IDAE, 50 millones de euros), que cubre la electrificación de flotas empresariales incluyendo la instalación de puntos de recarga asociados. La intensidad de ayuda es del 40% para gran empresa y del 50% para PYME, con un límite de 60.000 € por actuación de infraestructura de recarga, lo que puede suponer una ayuda de 24.000-30.000 € en instalaciones medianas. El requisito principal es operar en dos o más comunidades autónomas con una flota de entre 10 y 500 vehículos eléctricos.
Si el polígono dispone de un hub de recarga de acceso público en la red de carreteras transeuropeas (RTE-T), puede optarse además al MOVES Corredores (Orden TED/1477/2025, ~200 millones de euros), con una intensidad de hasta el 70% del coste elegible. Este programa está orientado a operadores de puntos de recarga de acceso público con potencias superiores a 150 kW, y puede ser muy relevante para polígonos logísticos ubicados en corredores de transporte principales. Las convocatorias están sujetas a disponibilidad presupuestaria: hay que verificar el estado actual en la sede del IDAE.
Algunas comunidades autónomas disponen además de líneas de ayuda específicas para la electrificación industrial y la instalación de infraestructura de recarga en polígonos y parques empresariales, sin los requisitos de multiautonómica del MOVES Flotas Plus. Estas convocatorias autonómicas pueden ser más accesibles para empresas con operación en un único territorio y para PYMES industriales que no alcanzan el umbral mínimo de 10 vehículos del programa estatal.
Normativa ITC-BT-52, dotación mínima y proceso de instalación en polígonos
La instalación de cargadores en un polígono industrial debe cumplir la ITC-BT-52 en todos sus puntos: esquemas colectivos para instalaciones con múltiples puntos, cuadro de mando y protección dedicado, medición individual, SPL si aplica la gestión de simultaneidad, y señalización adecuada. Para las instalaciones de alta potencia DC, el proyecto eléctrico debe incluir el cálculo de la línea de alimentación desde el cuadro de media o baja tensión hasta el punto de carga, con las secciones de cable y las protecciones adecuadas a la potencia instalada.
La dotación mínima normativa también aplica a los polígonos industriales: los edificios no residenciales (naves, oficinas, almacenes) con aparcamiento de más de 20 plazas deben contar con al menos un punto de recarga por cada 40 plazas. Si la nave o el parque industrial tiene parkings de mayor dimensión, el requisito puede implicar varios puntos. Para edificios nuevos o con reforma importante de más de 10 plazas, se exige además la preinstalación de canalizaciones para el 20% de las plazas, independientemente de que se instalen o no los equipos en ese momento.
El proceso de instalación en un polígono industrial comienza con el estudio de la acometida y el transformador, sigue con la elaboración del proyecto eléctrico y del plan de obra, continúa con la ejecución por instaladores autorizados y finaliza con la legalización ante industria y la puesta en marcha del sistema de gestión de carga. En proyectos que requieren ampliación del transformador o nueva acometida, el plazo total puede superar los 6-12 meses, por lo que la planificación anticipada es crítica. En instalaciones que pueden realizarse con la acometida existente, el plazo habitual es de 6 a 10 semanas desde la firma del presupuesto.
Preguntas frecuentes
Referencias y fuentes oficiales
Información a verificar en las fuentes oficiales (ayudas e importes sujetos a convocatoria).
- IDAE — Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía
- MITECO / MITERD — Ministerio para la Transición Ecológica
- BOE — Boletín Oficial del Estado
- IDAE — MOVES Flotas Plus
- IDAE — MOVES Corredores de Recarga
- BOE — Orden TED/1477/2025 (bases MOVES Corredores)
- BOE — RD 1053/2014 (ITC-BT-52)
- Reglamento (UE) 2023/1804 (AFIR)



