Un cargador trifásico para coche eléctrico es un wallbox que aprovecha las tres fases del suministro para cargar a 11 o 22 kW, frente a los 7,4 kW de un equipo monofásico. La wallbox trifásica reduce notablemente los tiempos de carga, pero solo tiene sentido si dispones de suministro trifásico y tu coche admite esa potencia en corriente alterna. En esta guía explicamos cuándo merece la pena un cargador trifásico de coche eléctrico, qué requisitos tiene, cuánto cuesta pasar a trifásico y qué dice la ITC-BT-52 sobre sus protecciones.
¿Qué es un cargador trifásico y en qué se diferencia del monofásico?
Un cargador trifásico aprovecha las tres fases de la red eléctrica para entregar más potencia que uno monofásico, que solo usa una fase. En la práctica, un wallbox monofásico llega a 7,4 kW (230 V x 32 A en una fase), mientras que un cargador trifásico alcanza 11 kW (tres fases a 16 A) o 22 kW (tres fases a 32 A). Esa es la diferencia esencial: más fases trabajando en paralelo se traduce en más kilovatios y, por tanto, en cargas más rápidas.
Ambos tipos usan el mismo conector Tipo 2 y cargan en corriente alterna (AC), por lo que el coche eléctrico no nota diferencia en la toma, solo en la velocidad. La diferencia está dentro: el cargador trifásico tiene un cableado y unas protecciones dimensionadas para repartir la corriente entre tres fases, lo que también equilibra mejor la carga en la instalación.
Conviene tener claro que la potencia nominal de la wallbox trifásica es un máximo. Para alcanzar 22 kW reales hacen falta tres condiciones simultáneas: suministro trifásico en la vivienda o local, un cargador de 22 kW y un coche que admita esa potencia en AC. Si falla cualquiera de ellas, la carga se queda por debajo.
Requisito imprescindible: disponer de suministro trifásico
El primer requisito de un cargador trifásico es contar con suministro trifásico en el punto de instalación. La mayoría de viviendas en España, especialmente pisos, tienen suministro monofásico, en el que un cargador trifásico no puede funcionar a plena potencia. El suministro trifásico es más frecuente en chalets, casas con potencia elevada, locales comerciales, naves y garajes comunitarios.
Para saber qué suministro tienes, mira el cuadro eléctrico: si entran tres fases más el neutro (cuatro conductores de potencia) es trifásico; si solo hay fase y neutro, es monofásico. La factura también lo indica, ya que el contrato trifásico se refleja en los términos de potencia. Un instalador autorizado puede confirmarlo en una visita rápida antes de presupuestar el cargador.
Si tu suministro es monofásico y aun así quieres un cargador trifásico, tendrás que solicitar a la compañía distribuidora el cambio de monofásico a trifásico. Este cambio no siempre es inmediato ni barato, y por eso conviene valorar si de verdad necesitas la potencia extra o si un cargador monofásico de 7,4 kW cubre tu uso.
- ✓Suministro trifásico: tres fases + neutro en el cuadro
- ✓Habitual en chalets, locales, naves y garajes comunitarios
- ✓En pisos suele ser monofásico: cargador limitado a 7,4 kW
El límite del cargador AC del coche
Aunque tengas suministro trifásico y una wallbox de 22 kW, la velocidad real la impone el cargador embarcado del coche, que convierte la corriente alterna en continua para la batería. Muchos coches eléctricos limitan su carga en AC a 11 kW, y algunos modelos de acceso solo aceptan 7,4 kW. En esos casos, un cargador trifásico de 22 kW cargará al ritmo que permita el coche, no a 22 kW.
Solo determinados modelos, a menudo de gama alta o destinados a uso profesional, aceptan 22 kW de carga en AC. Por eso, antes de invertir en un cargador trifásico de 22 kW, conviene consultar la ficha técnica del vehículo y comprobar su potencia máxima de carga en corriente alterna. Si el coche se queda en 11 kW, un cargador trifásico de 11 kW es la elección lógica y más económica.
Este matiz es fundamental para no sobredimensionar. La velocidad de carga real es la menor de tres potencias: la del suministro, la de la wallbox trifásica y la del cargador embarcado del coche. Entender este límite evita pagar por unos 22 kW que el coche nunca llegará a usar.
Ventajas de una wallbox trifásica
La ventaja más evidente es la velocidad. A 11 kW, una batería de 50-60 kWh se recarga en unas 5 o 6 horas, y a 22 kW (si el coche lo admite) en torno a 3 horas, frente a las 7-9 horas de un cargador monofásico de 7,4 kW. Para quien hace muchos kilómetros, necesita recargas rápidas entre trayectos o no siempre dispone de toda la noche, ese tiempo cuenta.
El cargador trifásico también equilibra mejor la instalación, ya que reparte la carga entre las tres fases en lugar de cargar una sola. Esto es especialmente útil cuando hay que alimentar varios puntos de recarga a la vez, como en un garaje comunitario o en la flota de un autónomo, donde concentrar todo el consumo en una fase sería poco eficiente.
Por último, una wallbox trifásica aporta margen de futuro. Si prevés cambiar a un coche que admita más potencia en AC, sumar un segundo vehículo eléctrico o ampliar la instalación, dejar montado un cargador trifásico evita tener que rehacer la obra más adelante. Es una inversión que mira al medio plazo.
- ✓Cargas más rápidas: 11 kW en 5-6 h, 22 kW en unas 3 h
- ✓Mejor equilibrio de fases en la instalación
- ✓Ideal para varios puntos de recarga o varios coches
- ✓Margen de futuro ante coches o flotas con más potencia
Coste de pasar a trifásico y protecciones según la ITC-BT-52
El equipo de un cargador trifásico se mueve, según el sector, en una franja de 350 a 1.200 €, similar a la de un monofásico de prestaciones equivalentes. La diferencia de coste suele estar en la instalación, que va de 300 a 1.500 € según la distancia al cuadro y las protecciones, y que se encarece si hay que reforzar la línea o tramitar el cambio de suministro a trifásico con la distribuidora.
Toda instalación trifásica debe cumplir la ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión. Eso implica una línea independiente desde el cuadro, protección magnetotérmica adecuada a la intensidad, diferencial con detección de corriente continua (tipo A-EV, tipo B o con dispositivo de protección equivalente), puesta a tierra correcta y, según la potencia y la comunidad autónoma, el boletín eléctrico y la legalización del punto de recarga ante industria.
Por la complejidad de un montaje trifásico y por la seguridad que exige manejar tres fases, la instalación debe realizarla siempre un instalador autorizado, que dimensiona las protecciones, ejecuta el cableado y emite la documentación de legalización. Una wallbox trifásica mal protegida es un riesgo serio, así que no es un trabajo para improvisar.
¿Cuándo compensa un cargador trifásico? Casos de uso
Un cargador trifásico compensa claramente cuando hay que cargar varios coches o instalar varios puntos de recarga, como en un garaje comunitario, donde repartir la potencia entre fases permite dar servicio a más plazas sin saturar la instalación. También es la opción lógica para autónomos y empresas con vehículos de uso intensivo, que necesitan recargas rápidas para no perder horas de trabajo.
Para un usuario doméstico con un solo coche que duerme aparcado toda la noche, en cambio, un cargador monofásico de 7,4 kW suele bastar y evita el coste de pasar a trifásico. La wallbox trifásica tiene sentido si ya dispones de suministro trifásico, si tu coche admite 11 o 22 kW en AC o si valoras el margen de futuro para una flota o un segundo vehículo.
En resumen, la pregunta no es si el cargador trifásico carga más rápido (lo hace), sino si en tu caso esa velocidad extra justifica el suministro y el coste. En cargador-coche-electrico.es estudiamos tu instalación, tu coche y tu uso para decidir si te conviene un cargador trifásico de 11 o 22 kW o uno monofásico, y lo montamos conforme a la normativa con presupuesto gratuito y respuesta en 48 horas.
Preguntas frecuentes
Referencias y fuentes oficiales
Información a verificar en las fuentes oficiales (ayudas e importes sujetos a convocatoria).



