Elegir qué wallbox comprar depende sobre todo de dos cosas: la potencia que admite tu coche en corriente alterna y el tipo de suministro de tu vivienda. No tiene sentido pagar por un cargador de 22 kW si tu coche solo acepta 11 kW, ni instalar uno trifásico si tu casa es monofásica. En esta guía te ayudamos a elegir el punto de recarga adecuado según tu coche eléctrico, tu instalación y tus hábitos, para que aciertes a la primera sin pagar de más ni quedarte corto.
Lo primero: la potencia que admite tu coche en AC
El dato más importante para elegir el wallbox es la potencia máxima de carga en corriente alterna (AC) que admite el cargador interno de tu coche (el OBC). Aunque instales un wallbox de 22 kW, si tu coche solo acepta 11 kW en AC, cargará a 11 kW: la carga siempre se hace a la menor de las dos potencias. Por eso el equipo no debe superar lo que tu coche puede aprovechar.
La mayoría de coches eléctricos admiten 11 kW en AC (carga trifásica), muchos modelos de acceso aceptan 7,4 kW (monofásico) y solo unos pocos llegan a 22 kW en AC. Este dato aparece en la ficha técnica del vehículo, en el apartado de capacidad de carga en corriente alterna. Conviene consultarlo antes de comprar nada.
Como regla práctica: si tu coche admite 11 kW y tu vivienda es trifásica, un wallbox de 11 kW es la opción óptima; si tu coche admite 7,4 kW o tu casa es monofásica, un wallbox de 7,4 kW es lo adecuado. Comprar más potencia de la que el coche o la instalación pueden usar es tirar el dinero.
Tu instalación: monofásica o trifásica
El segundo factor decisivo es el tipo de suministro eléctrico de tu vivienda. La mayoría de las viviendas en España tienen suministro monofásico, que permite cargar hasta 7,4 kW. El suministro trifásico, más habitual en chalets, viviendas grandes y garajes comunitarios, permite instalar wallbox de 11 o 22 kW.
Si tu casa es monofásica, lo lógico es un wallbox de 7,4 kW, que carga un coche medio en una noche sin problemas. Cambiar a trifásico solo para cargar más rápido rara vez compensa, salvo necesidades muy concretas. Si ya tienes trifásico y tu coche admite 11 kW, aprovéchalo con un wallbox de 11 kW para reducir el tiempo de carga.
También importa la potencia contratada: si es ajustada, un wallbox con equilibrador dinámico de carga ajusta la potencia a la disponible en cada momento, evitando que salte el ICP cuando usas otros aparatos, sin necesidad de ampliar el contrato. Es una función muy recomendable en viviendas con potencia justa.
- ✓Vivienda monofásica: wallbox de 7,4 kW (carga completa en una noche).
- ✓Vivienda trifásica + coche de 11 kW: wallbox de 11 kW.
- ✓Coche de 22 kW + trifásico: wallbox de 22 kW (poco habitual).
- ✓Potencia contratada ajustada: wallbox con equilibrador dinámico.
El conector: Tipo 2, el estándar europeo
En cuanto al conector, no hay mucho que decidir: en Europa, la carga en corriente alterna se hace con el conector Tipo 2 (Mennekes), que es el estándar para todos los coches eléctricos vendidos en el mercado europeo. Cualquier wallbox que compres usará este conector, por lo que la compatibilidad está garantizada.
La decisión aquí es entre wallbox con cable fijo o con toma (sin cable). El modelo con cable es más cómodo en el uso diario, ya que el cable está siempre listo; el modelo con toma es más versátil (usas el cable que viene con el coche y queda más recogido), pero requiere conectar y guardar el cable cada vez. Para una vivienda unifamiliar, el cable fijo suele ser la opción más práctica.
La carga rápida en corriente continua usa el conector CCS Combo 2, pero eso solo aplica a los cargadores rápidos públicos: para tu wallbox doméstico, el Tipo 2 es lo que necesitas.
Funciones según tu situación
Una vez clara la potencia, conviene elegir las funciones según tu caso. Para una vivienda unifamiliar, lo esencial es la programación horaria (para cargar en horas valle) y, si tienes placas solares, el modo de carga con excedentes fotovoltaicos, que aprovecha la energía que te sobra para cargar prácticamente gratis. La conectividad por app aporta comodidad para programar y monitorizar el consumo.
Para un garaje comunitario, las funciones imprescindibles son la identificación de usuario (tarjeta RFID o app) para que cada vecino pague su consumo, la medición de energía y, si hay varios puntos, el reparto dinámico de potencia. Estas funciones son las que permiten convivir varios cargadores sin sobrecargar la instalación del garaje.
Hay funciones que pueden parecer atractivas pero no todos necesitan, como la integración con sistemas domóticos o la carga bidireccional (V2G/V2H), todavía poco extendida. Conviene centrarse en lo que de verdad vas a usar para no pagar por prestaciones que no aprovecharás.
- ✓Vivienda unifamiliar: programación horaria y, si hay solar, carga de excedentes.
- ✓Garaje comunitario: identificación de usuario, medición y reparto de potencia.
- ✓Potencia justa: equilibrador dinámico de carga.
- ✓Conectividad app: cómoda para programar y ver consumos.
Marcas y modelos de referencia
En el mercado español hay varios fabricantes de referencia con modelos muy probados. Wallbox (con su gama Pulsar Plus y Pulsar Max) es una de las marcas más populares, de origen español, con buena conectividad y compatibilidad con carga solar. V2C, también española, ofrece el Trydan con funciones avanzadas de gestión y excelente relación calidad-precio. Otros fabricantes habituales son Tesla (con su Wall Connector), Cargador, Circontrol o EVBox.
Más que la marca, lo importante es elegir un modelo que se ajuste a la potencia que necesitas, que tenga buen soporte y garantía en España, y que ofrezca las funciones que vas a usar. Un instalador autorizado suele trabajar con varias marcas y puede recomendarte la que mejor encaje con tu coche, tu instalación y tu presupuesto.
El coste del equipo se mueve entre 350 y 1.200 € según prestaciones, y la instalación añade 300-1.500 €. Lo más rentable es acertar con la potencia adecuada desde el principio y no pagar por una potencia o unas funciones que tu coche o tu instalación no van a aprovechar.
Errores frecuentes al elegir wallbox
El error más común es comprar un wallbox de 22 kW pensando que se cargará más rápido, cuando el coche solo admite 11 kW (o incluso 7,4 kW) en AC y la vivienda es monofásica. En ese caso se paga de más por una potencia que nunca se aprovechará. Antes de comprar, comprueba siempre la potencia de carga en AC de tu coche y el tipo de suministro de tu casa.
Otro error es elegir el equipo sin contar con el instalador. La potencia óptima depende de la instalación, la potencia contratada y la distancia al cuadro, factores que un instalador autorizado valora en su presupuesto. Comprar el wallbox por tu cuenta y luego descubrir que no encaja con la instalación puede salir caro.
Por último, no conviene escatimar en las protecciones ni en la legalización: la instalación debe cumplir la ITC-BT-52 y entregarse con su boletín. Un wallbox barato instalado sin las protecciones adecuadas es un riesgo de seguridad. Lo ideal es valorar el conjunto equipo más instalación, no solo el precio del cargador.
Preguntas frecuentes
Referencias y fuentes oficiales
Información a verificar en las fuentes oficiales (ayudas e importes sujetos a convocatoria).




